(De La Liturgia de las Horas)
domingo, 17 de junio de 2018
Ofertorio
(De La Liturgia de las Horas)
Novena.
La Virgen de las Agujas se había fabricado en Suiza, con porcelana Original de las que dicen Fragile en la caja, así que es de las finas... mire usté, Margarita, si tiene grabado abajito con letras doradas unas palabras, pero no la dé vuelta así, pue' mijita, no ve que después la patrona? Eso, con devoción se toma a la Madre del Redentor como cuando le plancha los pañuelos de seda a On Anselmo...ve lo que dice ahí abajo, Maiguita? Léamelo:
Tomó un paño y -con una rabia afortunadamente confundida con devoción- limpió el polvillo de los pliegues de la Virgen como quien revienta unos vidrios con una piedra volcánica.
(De La Liturgia de las Horas)
sábado, 9 de junio de 2018
Poema para un niño con el nombre de un dios.
Estás detrás de tu cuerpo, te veo:
Un enorme sol fascina a un niño,
ambos invaden el paisaje de amarillo.
La floresta entre sus dedos cobra el mismo color
de las alas de ciertas mariposas,
a quienes tuviste el privilegio de devorar en un sueño.
Te veo, veo tu cuello, tus manos.
Tus pestañas.
Tus dedos delgados fundiéndose con uno como río infinito.
Te veo, pero nada de esto lo recordarás, pues los ciervos
colmaron el paisaje de sábanas, y olvidaste.
Nada queda ya de esos tiempos previos al tiempo, sólo una delgada hebra
se desliza
cada vez
que miro
tu orgasmo.
(Te veo: estás detrás de tu cuerpo)
viernes, 2 de marzo de 2018
Falda de cuerina V (papel encontrado en el cajón; velador de la Nicole; 1998)
Maravillosa
latente tu hiel y tu mordaza
palpité en el deseo
culminé en la idea de morder
tu pezón
flotando sobre un lago
mientras te vas muriendo,
y mi ojo entrando profundamente
en el sol de las expectativas.
miércoles, 21 de febrero de 2018
Juguete abandonado
La tomó, dulce, entre sus manos sucias de tierra, como quien sostiene el cuello de un ciervo moribundo.
Ene.
Ese.
O.
E.
Naturaleza.
Soledad.
Oscuridad.
Escarabajo (de oro).
Todo apunta a que la Naturaleza es el origen; y el origen, Margarita:
todo apunta a que caos, a que silencio, a que soy un muñeco de madera (hay hilos invisibles en todo sitio) y tú, tú, eres tú la inexorable que se adueña de mí, de mis actos, de mis sacros fluidos corporales, Tú, cosiste los hilos a aguja persistente en mi carne, en mi sangre, en la realidad cosiste otra, y otra, y otra realidad sobre realidad, construyendo un primoroso bordado de categorías taxonómicas de diversa clase y sustancia sobre mi piel: tu potencia es infinita; tu ausencia, también.
Desde los ojos de Margarita
veo el vacío previo a la palabra.
(De La liturgia de las horas)
jueves, 26 de octubre de 2017
martes, 12 de septiembre de 2017
Falda de cuerina IV
El problema con la Nicole es que encontrarse con ella era encontrarse consigo mismo; cada vez que llegaba un cliente a verla salía transfigurado de ese ano, para bien o para mal: Una vez vi a un tipo salir del auto llorando suavecito mientras le abría la puerta y salió ella con cara de haber perdido en el Ludo (a la culiá le gustaba el Ludo y las Damas Chinas y me tenía sendas tardes jugando, cuando el calor hacía que ni las moscas zumbaran)...Qué pasó, huachita, no tenía plata? Negra, no es eso...me dijo que tocó a Dios. Ay, Nicole, pero estos huevones dicen siempre lo mismo. No, Negra, si parece que es verdad, porque apenas me penetró empezó a hablar en lenguas.
Me reí hasta que la mandíbula me dolió, igual que esa vez con el haitiano, pero la Nicole se quedó mirando la pared -ausente-, me dijo:
Cuando eyaculó sentí que el universo era capaz de perdonarse a sí mismo.
Nunca supe bien qué responderle.