Tu cuello.
Me sumo en estado de contemplación de nuestro absoluto.
Te huelo.
Mi boca delimita tu espacio.
Eres todo lo que no soy,
te amo.
lunes, 28 de enero de 2019
viernes, 25 de enero de 2019
martes, 22 de enero de 2019
Jueves
En el camino de las bayas amarillas
te encontré despierto entre la maleza.
Tus ojos eran dos soles sedientos;
mis pechos, dos gajos de naranja.
Un naturaleza viva en óleos,
la miel
los cerezos
mi ombligo
cubrieron todo el horizonte de racimos.
te encontré despierto entre la maleza.
Tus ojos eran dos soles sedientos;
mis pechos, dos gajos de naranja.
Un naturaleza viva en óleos,
la miel
los cerezos
mi ombligo
cubrieron todo el horizonte de racimos.
sábado, 5 de enero de 2019
Miércoles
Se arrastran sobre ti
los veo
los huelo
la luz huyó de tu centro
porque huiste de ti.
Pequeños volúmenes de muerte
los veo
los huelo.
Los sé, porque morí y renací,
pero tú
pervives en el ala de un cóndor
pétreo
temiendo la vida.
miércoles, 28 de noviembre de 2018
Martes
Angelitos negros cuelgan del cielo raso.
No existe la palabra.
A veces, en la voluptuosa rigidez de una ventana,
se estrella la conciencia
adhiriéndose a la luz.
No existe la palabra.
A veces, en la voluptuosa rigidez de una ventana,
se estrella la conciencia
adhiriéndose a la luz.
lunes, 26 de noviembre de 2018
Lunes
Amarte en la certeza de la sábana.
Sutiles los hombros, una luna.
Sutiles los hombros, una luna.
Surcos azules completan el paisaje,
Se abren pliegues infinitos.
Estás.
Se abren pliegues infinitos.
Estás.
martes, 20 de noviembre de 2018
Natividad
Hay.
una.
línea.
una.
línea.
Hay una línea que, en cierto modo, me acerca
a Dios.
a Dios.
Recupero el hilo en el aire.
Allí está mi cometa, madre, allí está tu anhelo de no parirme, lo veo. Te huelo el olor a campo, a carbón y a humedad de lanas y pañales mal lavados, madre, allí estás en tu rotunda pose de cerro y tierra amarilla en las comisuras de tu boca seca.
Estoy solo.
A lo lejos, una cabra lame una muñeca rota; tú te desplomas y emerjo de las profundidades de tu sangre, para contemplar el silencio.
Allí está mi cometa, madre, allí está tu anhelo de no parirme, lo veo. Te huelo el olor a campo, a carbón y a humedad de lanas y pañales mal lavados, madre, allí estás en tu rotunda pose de cerro y tierra amarilla en las comisuras de tu boca seca.
Estoy solo.
A lo lejos, una cabra lame una muñeca rota; tú te desplomas y emerjo de las profundidades de tu sangre, para contemplar el silencio.
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