lunes, 22 de febrero de 2010

La conti-G-üidad de los conventillos


Mis sueños.

Últimamente yo y mis sueños.
Una prolongación de piezas de conventillo,
yo
últimamente
y los sueños míos.


-El conventillo es una solución (de conti-G-üidad) a la proliferación pandémica de la pobreza campesina en las ciudades- nadie, nadie nos soporta más que una estructura cúbica o paralelepípeda sinencierro/empero/conelfierro/caliente/aniveldelastráqueas.

El agua sucia nos lava la ropa

y la deja más sucia.

El hambre sucia nos come el intestino

y nos deja sin uñas.

Mis uñas, negras

la mano negra... o invisible,

-el blanco y el negro a estas alturas es la misma creatura feroz que muerde y nos conmina a subexistir como engranajes en las supereconomías, sin andamios, sin focos, sin telón- la realidad se reduce a la contigüidad de las piezas /barro entre los dedos/ patrones cúbicos de la bestia cúbica mayor y hasta el laberinto, hasta infierno tiene sentido en tanto que circularidades, pero aquí.

Aquí metros cúbicos,

metros y metros de intestinos ubicados

últimamente

-y con inmoral precisión-

en un par de pesadillas.

jueves, 4 de febrero de 2010

DATOS DUROS


1. Perdí MI VIRGNIDAD VAGINAL A LOS 21 AÑOS.

2. NO SÉ ANDAR EN BICICLETA.

3. LAS POLILLAS ME DAN MIEDO.

4. UN PERRO ME MORDIÓ LA CARA.

5. LA UNICA QUE HE TENIDO CIRUGÍA PLÁSTICA Y NO DE TETAS (ES DECIR, NO COSMÉTICA).

6. SÍ, MIS TETAS SON REALES, NO DE SILICONA.

7. LA ACTIVIDAD E INACTIVIDAD EN SUS GRADOS MAXIMOS ME DEPRIMEN.

8. FUMO MARIHUANA Y NO BEBO ALCOHOL.

9. BAILO SALSA Y NO ES QUE ME HAGA LA TROPICAL.

10. ME ENFERMO DE CASI TODO.

11. GENERALMENTE USO CONDÓN ... GENERALMENTE.

12. LA ROPA USADA ME OBSESIONA.

13. ENTRE CAOS Y ORDEN ... CAOS.

14. LO MAS BELLO QUE HE HECHO EN MI VIDA FUE ENTERRAR UN COLIBRÍ.




Hoy decido ser PERMANENTEMENTE en la honestidad.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Estoy seca


Mi manantial se seca ante la página en blanco, las ideas huyen por mis poros... sin embargo, quedan los maestros, que siempre están allí cuando la palabra propia escasea:


¡Y si después de tantas palabras,
no sobrevive la palabra!
¡Si después de las alas de los pájaros,
no sobrevive el pájaro parado!
¡Más valdría, en verdad,
que se lo coman todo y acabemos!

¡Haber nacido para vivir de nuestra muerte!
¡Levantarse del cielo hacia la tierra
por sus propios desastres
y espiar el momento de apagar con su sombra su tiniebla!

¡Más valdría, francamente,
que se lo coman todo y qué más da...!

¡Y si después de tanta historia, sucumbimos,
no ya de eternidad,
sino de esas cosas sencillas, como estar
en la casa o ponerse a cavilar!
¡Y si luego encontramos,
de buenas a primeras, que vivimos,
a juzgar por la altura de los astros,
por el peine y las manchas del pañuelo!
¡Más valdría, en verdad,
que se lo coman todo, desde luego!

Se dirá que tenemos
en uno de los ojos mucha pena
y también en el otro, mucha pena
y en los dos, cuando miran, mucha pena...
Entonces... ¡Claro!... Entonces... ¡ni palabra!

(Vallejo, César. Y si después de tantas palabras)

La sed, la sed no cesa, qué hago con esta sed.

miércoles, 13 de enero de 2010

Perdida en la vacuidad


Creo que extraño a alguien, pero no me asegura(n) la(s) neurona(s) que controla(n) mi emocionalidad si efectivamente lo que extraño es una persona en particular o apenas el espacio que dejó vacío. Un hueco de nada, diámetros y centímetros que solo el aire envuelve. No sirvo para esto de las disyuntivas...no soy capaz de concluir.

Cuando se obtienen conclusiones implica necesariamente un final, un cierre de proceso... y he descubierto que cuando las puertas se cierran me angustio, se me seca la garganta y necesito reabrir el maldito cajón, revolver la tierra, tomar los juguetes viejos y nunca nunca guardar del todo (o deshacerme de algo). Entonces, pobre de mis juguetes, pobre de mis seres diurnos y nocturnos, que no los dejo en paz: los conmuevo, los desespero, los muerdo, los cambio de lugar.

A quién extraño.

Qué extraño.

Qué necesito.

Soy una depredadora del vacío, sin embargo, cortaría mis manos, vendería mi encéfalo a granel por el solo hecho, por el solo hecho, por el solo hecho de que alguien me provoque (con la mirada nada más) el calor de un abrazo. Porque, sabes, nunca es suficiente, ni el abrazo en sí como acto, como ejecución motora para que me vibren los átomos, nunca es suficiente cuando anhelas la-idea-de. Al modo platónico, se entiende.

Nuevamente, entonces:

Qué extrañas.

Qué necesitas.

Nunca es suficiente y las personas pasan, las caras se hacen borrosas como un mal sueño, querido.

Soy el centro desde donde se proyectan los jardines que se bifurcan, soy un espacio neutro, psicótico, inmóvil.



Que alguien me despierte.

miércoles, 6 de enero de 2010

"Era extraño aquel hombre, o por tal lo tomaron..."


Dos o tres casas más allá de la mía, por la vereda de enfrente, a pesar de la invasión de vecinas en enaguas y la plaga de gatos que se ha tomado mi pasaje, vive un hombre.
Solo.
Afiebrado por las grietas que la edad ha cincelado en su rostro y su mente.
Convulso.
Triste.
Obseso, sale a su antejardín con su jockey verde colmado por el sebo de los años y el cansancio de soportar una cabeza enferma. Arrastra los pies, se acerca al frontis de su derruida vivienda. Una mosca eternizada por el momento lo sigue sin piedad, sin embargo continúa su labor febril. Saca de su bolsillo un papelito, un trozo de servilleta usado, una boleta amarilla, verde o blanca, un recorte del diario La Cuarta, papel de regalo, la guirnalda navideña que se rompió hace 3 navidades, envases de helado yasíyasíyasí.
Empapela su casa con desechos propios y ajenos, empapela su vida silenciosamente.
A su modo, embellece y da sentido.

Qué más poético que sus manos temblorosas?

lunes, 21 de diciembre de 2009

Crisis


Tal vez este no sea el momento para hablar de mí misma, pero mi escritura se ha vuelto una empinada escalera de caracol, de escalones cada vez más estrechos, más pequeños. Todo es un rascar de uñas sobre tablas astilladas y las células crujiendo.
Sin embargo, más allá de mi propio padecimiento, lo más doloroso de todo este proceso es que veo cómo mis espinas crecen, extensiones de mi propio tormento hienden la carne ajena:
Adquiero conciencia de mis actos negligentes, de mi no-hacer, de mi no-estar, de mi no-querer.
A veces una tableta calma las aguas turbulentas, y me abro al paraíso psicotrópico (que no es más que un par de axones medio borrachos por la serotonina envasada); un par de quemadas, luego un buen cigarro, a veces también calma, a veces hay veces...pero mis aguas, mis tristes aguas no dejan de tener un fondo turbio y abisal que me avergüenza.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Tamara en el País de las Tonterías...


"Cuando te miras al espejo, niña, qué ves", me preguntaba el otro día, tratando de descubrirme en la gigantesca (pero escurridiza) mentira que se desliza por mis facciones. "Nada qué decir", me respondo, "nada que tú no sepas".
Me sonrío, pues nada es como aparenta... vislumbro al sombrerero y la liebre de marzo sentados en la exactísima reproducción que me arroja el espejo del comedor de diario. Ahí están, jugando al eterno-retorno.
"Algo de Nietszche, algo de Kundera tiene ese sombrerero", comento al aire.

Y me imagino que tú te crees Alicia, niña, encerrada en el espejo de la realidad. Quieres una verdad?

Pues aquí la tienes:


(Ponga aquí lo que estime conveniente)




P.d: Quebré el espejo.