sábado, 6 de febrero de 2016

Pan, vino, amor y cólera.

La noche en la isla

(Pablo Neruda)

TODA la noche he dormido contigo
junto al mar, en la isla.
Salvaje y dulce eras entre el placer y el sueño,
entre el fuego y el agua.

Tal vez muy tarde
nuestros sueños se unieron
en lo alto o en el fondo,
arriba como ramas que un mismo viento mueve,
abajo como rojas raíces que se tocan.

Tal vez tu sueño
se separó del mío
y por el mar oscuro
me buscaba
como antes,
cuando aún no existías,
cuando sin divisarse
navegué por tu lado,
y tus ojos buscaban lo que ahora
-pan, vino, amor y cólera-
te doy a manos llenas
porque tú eres la copa
que esperaba los dones de mi vida.

He dormido contigo
toda la noche mientras
la oscura tierra gira
con vivos y con muertos,
y al despertar de pronto
en medio de la sombra
mi brazo rodeaba tu cintura.
Ni la noche, ni el sueño
pudieron separarnos.

He dormido contigo
y al despertar tu boca
salida de tu sueño
me dio el sabor de tierra,
de agua marina, de algas,
del fondo de tu vida,
y recibí tu beso
mojado por la aurora
como si me llegara
del mar que nos rodea.

viernes, 5 de febrero de 2016

Inmanencia inminente.

Busco, busco, busco el arte, como el sediento busca con la lengua el riachuelo que apenas se oye entre las rocas reverdecidas de musgo.
Mi olfato crece y todo se vuelve un palpitar acompasado de volúmenes sanguíneos, una espalda arqueada, células viajando y comunicando goces futuros a lejanas neuronas, que perciben la agitación general desde lejos, rezumando las divinas combinaciones neuroquímicas de la eternidad.
Todo acto de arte es inmanente. Todo acto de realidad es eterno en su fragilidad.
De ahí que respiro.
Espero.
Aspiro.

Deliro.

martes, 2 de febrero de 2016

Hagiografía sexual

"Relata la Crónica de San Juvencio de Tirondela, que el filósofo Eubernio el Sabio introducía cuidadosamente la mano completa en el interior de la "cámara uterina" de su compañera, para cerciorarse de que la matriz respetaba la proporción áurea propia de los dones divinos."

(De Vladivostok Mon amour)

lunes, 1 de febrero de 2016

Soy.

A pesar de mi deseo de encarnar en el gato de Schrödinger.

O make me a mask (Dylan Thomas)

O make me a mask and a wall to shut from your spies
Of the sharp, enamelled eyes and the spectacled claws
Rape and rebellion in the nurseries of my face,
Gag of dumbstruck tree to block from bare enemies
The bayonet tongue in this undefended prayerpiece,
The present mouth, and the sweetly blown trumpet of lies,
Shaped in old armour and oak the countenance of a dunce
To shield the glistening brain and blunt the examiners,
And a tear-stained widower grief drooped from the lashes
To veil belladonna and let the dry eyes perceive
Others betray the lamenting lies of their losses
By the curve of the nude mouth or the laugh up the sleeve.

domingo, 31 de enero de 2016

Miedo abisal

He tratado de construir tantas veces mi Yo freudiano (con las pocas cartas que me tocaron en temas de diseño,  cálculo y física cuántica) que el hecho de perderlo me aterra. En 8 meses cumpliré 35 ciclos solares.
Comienzo el segundo tercio de mi vida humana con un miedo abisal a perderme, a que la discontinuidad sea un hecho permanente. No tolero lo permanente.
El conocimiento varía y retira elementos que son reemplazadas por otros nuevos; incluso, puede ser incremental si se lo propone y sumar elementos armónicamente en la estructura argumental del discurso epistemológico. A cada segundo, un episodio de la trama urdida contrae su sustancia y florece en otro sitio.
Sin embargo,  la muerte amenaza mi posibilidad de abarcarte, mi posibilidad de abrirte mis piernas y lamer de tu saliva la esencia primordial de la totalidad.

He tratado de construir un nido de pájaros tantas veces, y sólo me sale un barquito de papel aterido en medio del Cabo de Hornos.

miércoles, 27 de enero de 2016

(Tú no eres) cicatriz

El silencio me pobló la mente de dones.
Pequeñas sabidurías violáceas, como delicados trazos de sangre empantanados en los capilares que florecen la piel y la hermanan con las granadas.
A veces pongo trozos de fruta en mis piernas y las rompo con el dedo. Chorrea el líquido rojizo de las moras y los arándanos y parecen hematomas. Es un juego. En mi mente crece la idea aliviante de una lengua que limpie un dolor que no existe.
El agua lava la falsa cicatriz y el juego termina. Con todo, algo ha ocurrido y mi interior se revuelve inquieto.
De mis dones, hoy te concedo la posibilidad de ser (falsa) cicatriz...se abre el espacio del juego.
Tu turno.