jueves, 12 de enero de 2012

Bonitas octavas...


"Ay, pajarito ido,
ay, pajarito loco,
ay, pajarito austero,
ya las palabras se fueron
pa' heredades de otros
y a la punta de los cerros.
Fuera y sin canto propio
las octavas volanderas
corren de un la'o pa' otro
como si el cosío fuera
siempre mejor quel roto.
Yo digo mejor el roto
antes que andar cosío
créeme chiquillo mío
que no es juerza elegir
entre lo tuyo y lo mío.
Si los dos estamos rotos
si te vai a la casa cocío
si mi vestido está roto
si no hay hilo pa'l cosío
si tení la vena negra
de tanto desear abrigo
estai igual que yo, 'tonces?
Vente pa'quí pajarito.
Nadien te pide casorio
que otra te cosa ese hilo
yo te agarro por las patas
y así es que recobro el tino!"

lunes, 2 de enero de 2012

Orgullo y prejuicio...

"Cómo he podido actuar de forma tan despreciable -se decía-. Yo, que siempre he estado orgullosa de mi inteligencia, que siempre he valorado mis virtudes, que he despreciado siempre el candor de mi hermana y me he congratulado de mi propia vanidad desconfiando inútilmente. Todo esto es tan humillante, y cómo merezco esta humillación! Si hubiera estado enamorada, no habría podido ser engañada de tal forma. mi vanidad y no el amor ha sido mi perdición. Complacida con la preferencia de uno y ofendida por el rechazo del otro. Desde que nos conocimos me he dejado llevar por la presunción y la ignorancia y he desechado la razón en lo que les concernía. No me conocía a mí misma hasta ahora."
(Lizzy Bennet en Orgullo y Prejuicio. Jane Austen)

Así que no soy la única que ha caído en este círculo de infierno que es la autocomplacencia y la vanidad maquillada de humildad. En este fragmento, se produce la anagnórisis, se descorre el velo y resulta que el mundo giraba en el sentido contrario, para tristeza de muchos y muchas. 
Ya tenía consciencia de mi capacidad de hacer daño, pero este libro abrió una grieta...Y estoy que me calzo el sombrero puntiagudo del burro de la clase. 
La letra con sangre entra.  




miércoles, 28 de diciembre de 2011

Apúrate!

Hace un rato un amigo me decía "descreída" y yo me moría de la risa. Si en cuanto a valores y urgencias religiosas se trata, tendría que aceptarlo; pero creo en la mordida del pubis, en la osadía de mi letra caliente.
Qué...si todo al final es una calentura, una fiebre, si no lo vivo así, entonces no.
No creo en mí misma, pero sí creo en lo que soy en una dimensión más cercana. Beso el papel, besos unos dedos; mis ojitos no le creen al primero que pasa, pero mis ojitos le creen todo al Posiblexactolvidadizo Uno que se guarda de mí en algún sitio de esta cajita que llaman Santiago de Chile.

Apúrate, hermano-hermana, que estoy a un paso de dejar de creer en ti.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Say the truth SUCKS!

Decir la verdad es un completo chiquero...todavía me pregunto quién fue el que propugnó tamaña estupidez al viento y todos le creyeron...y, sinceramente, no quiero herir susceptibilidades religiosas, por eso hablo en genérico, y que todos los malditos mesías de la historia sientan la oreja bien caliente y roja: Sí, estoy hablando mal de un gran número de personas y uds. vienen en el paquete.
El problema viene aquí, que después se hace costumbre y más allá de las ultra repetidas coartadas que se han generado con los años, la verdad sale por la boca por artes de nigromante.



Esta vida ya no me gustó, quiero probar con la siguiente, por favor!

jueves, 8 de diciembre de 2011

El pasajero oscuro.

Cuán difícil es luchar contra sí mismo, contra los viejos hábitos. No ya como viviente sino como observante, me conduelo de las pobrezas de un hombre en particular desde anoche.

La peor bestia que te puede perseguir es la vergüenza.
El peor enemigo es uno mismo.
¿Qué se puede hacer cuando el pasajero oscuro con sombrero de ala ancha te come las entrañas?

No tengo respuestas, lo único que puedo decir es Pobre de ti, querido, pobre de ti.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Días de metro.

Me tiene harta la maldita voz grabada que da órdenes cada tantos minutos a la multitud. La voz femenina, impersonal (pero jovial) impartiendo mandatos e información (in)necesaria a una masa de individuos sumidos en su propia soledad, nada màs compartida por unos minutos... porque aunque borregos, solidarizamos con la avidez de hablar. La tenemos todos. Solidaricemos, entonces, con el hombre de gorro de lana roja y con la señora de zapatos rotos o con la muchachita rara que cada tanto detiene sus pasos para escribir.

Que para describir está el método científico: Yo me quedo con la poesía de una vieja en muletas tratando de bajar una escalera.

jueves, 3 de noviembre de 2011

memoria rota II


Uno estaba perdido en medio de su propio relámpago... y aparecí yo.
Ambos nos mordimos en una lucha bella y lejana. Como trofeos, ostento una galaxia de brillantes cicatrices, que duelen de vez en cuando en las capas más profundas de la piel. Miro hacia atrás y nos veo conversando con la misma pasión con que nos arrancábamos la ropa. La vestimenta real era de palabras y de ideas, construíamos y destruíamos mundos completos... era la maravilla de descubrirse desvirgada en un hostal mientras me comía una naranja para no gritar. Era la maravilla de los paseos infinitos por la orilla de la playa, o mirando por la ventanita del baño de ese departamento. Ahí estudiabas arquitortura, me decías que la bauhaus y que Apolonio y qué calzoncitos más lindos, ponte otros aún más lindos, y que LeCorbusier y Foucault porque no podemos olvidar que el poder es todo en las relaciones y más cuando eres mi perrita intelectual y te muerdo y te hago daño y te muerdo pero te amo tan dolorosamente, es que soy así, doloroso y enfermo, forrado en plata ahora porque te cambiaste de equipo y te dio por ser ingeniero comercial.
Hasta ahí llegué con la jaula de oro que me propusiste, lindo, un tecnócrata jamás podrá amar otra cosa que no sea a sí mismo-con-otro(s). Ambos estamos más locos que cabra de cerro, te lo diría en la cara ahora, con mi nueva capacidad de encontrar la chuchada perfecta, pero diferimos en que yo persistí en el otium de la poesía y tú te fuiste al negotium...Eras el rayo, el relámpago, el amor perfecto que no existe y se derrumbó después de tantos años de lucha.
Te dejé el anillo en la mano.
Pero nunca pude olvidar con él el sino de lo inevitable. Por eso mismo no uso anillos, ni aros, ni nada que pueda significar siquiera algo frívolo. No conservo tu amor por el hard porno, tampoco. Sí robé tu meticulosidad al dibujar o cuando de elaborar una obra intelectual, amatoria o artística se trataba. Nos robamos el alma mutuamente...
Pero tú a tu vida, y yo a la mía.