viernes, 23 de septiembre de 2016

Violetada

Cómo jue que los tiempos buenos
Se me fueron pa'entro e'la piel
Si la única razón en pie
Salió volando como paragua'jeno.

Nosotros nos vimos las caras
Y saltamos el par de jilgueros
A estrellarnos contra seis vidrios
Uno por cada agujero
En la ropa del alma; el sombrero
nunca cubrió de la lluvia,
Pa' qué cavarnos las tumbas
Si la cama te puedo hacer?
Una rosa al amanecer,
Margaritas en las mañanas
Un cañito en la sombra, después,
Y nos sacamos toita la ropa,
Tú sabí que soy gata sola,
Nunca te voy a mentir
Un día vendrá por mí
El tranvía solar de la muerte.
Nunca me llores, mijito,
De suerte, me hago colibrí
O tal vez un alelí,
O tal vez un soplo de nada.

martes, 13 de septiembre de 2016

Adiós, lobo-no-mío

https://youtu.be/2TJ1ISraN2M

lunes, 12 de septiembre de 2016

Desperté.


Despertó la Loba.
La de pubis de Loto.
La hambrienta.
La que lame heridas de la manada
y luego huye 

Por que el sol
el olor a ciervo
la tierra mojada

el bosque

el bosque

el bosque.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Flujo.

Me contradigo. Siempre. Es mi elección.

Es que la reelaboración es un trabajo precioso y preciso, fundamental en la construcción constante del logos y su soporte físico en las múltiples encarnaciones que se padecen en esta cantidad imprecisa de eones.
La reelaboración es certeza del fallo en el fenómeno inabarcable de la realidad.

De ahí que retroceda y asuma que el silencio sí. El discurso no cesa, solamente necesita pausa, cobrando la energía un carácter paradigmático de fabricar la torre de marfil. Recuerda la ley: Nada se destruye, sólo se transforma.
(Estamos condenados a fluir)

domingo, 7 de agosto de 2016

Ah, la probabilidad...

El Futuro, Julio Cortázar

Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle,
en el murmullo que brota de noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia
los completos de los subtes,
ni en los libros prestados
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original
de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré amor mío,
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás,
y diré las palabras que se dicen
y comeré las cosas que se comen
y soñaré las cosas que se sueñan
y sé muy bien que no estarás,
ni aquí adentro, la cárcel
donde aún te retengo,
ni allí fuera, este río de calles
y de puentes.
No estarás para nada,
no serás ni recuerdo,
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente
trata de acordarse de ti.

martes, 2 de agosto de 2016

Asuntos complejos.

Un árbol no necesita alambres
así como tampoco las alas,
una fractura.
Y menos la libertad, corrales.
Todo se asocia a una asfixia,
a una forma de necrosis
al hambre de medir o precisar.
La verdad
es una construcción en permanente
desmantelamiento,
pero yo me quedo con el movimiento
la borrosa interpretación de la retina
en la huida del colibrí.