martes, 12 de octubre de 2010

Desde el anfiteatro

Como un intérprete griego con la peor máscara de todas en el rostro. Desde allí escribo, queridos.

La tristeza me ha empantanado los ojos, sólo veo figuras empañadas
y los árboles me proveen de tinieblas
las calles
el metro
las caras
me proveen de tinieblas
y quisiera que existiera un dios a quien acudir, cómo quisiera que existiera una pléyade de sabios,
que la prudencia fuera más que una mera palabra.

Desde el fondo de un anfiteatro debo seguir con el monólogo,
después el diálogo, y no me acuerdo



de la línea que sigue.

En medio de la obra mía, que se entrecruza con otras múltiples obras y anfiteatros,
miro hacia el público, busco algún ojo conocido desesperadamente,
pero todos son ojos replicados, fotocopiados a la velocidad de la máquina.


Dónde estás, amigo, necesito saber que no te has ido
antes de que el telón caiga sobre mí.

2 comentarios:

  1. No se, pero cuando leia me acordaba de la pelicula "vanilla sky" la mascara que le otorgaria la belleza al hombre, no era más que una máscara sin expresión, pareja... Hay muchas máscaras que aunque posean el mas duro sentimiento conlleva belleza en sí misma... y si la vida consta en llevar esas mascaras ... si la vida fuera bella... quizá de allí nacen tus textos...

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  2. si la vida fuera bella, creo que no escribiría, jaja.

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